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Ciencia · Harriet, la tejona

El rescate de Harriet, la tejona, se ha convertido en una disputa sobre su futuro

NatureScot ha denegado a Graeme Wilson el permiso para quedarse con Harriet. Las organizaciones benéficas cuestionan su cuidado, pero ni la denegación ni sus críticas determinan dónde puede vivir sin peligro.

Escrito 6 min de lectura

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Traducido del original en inglés.

Graeme Wilson ayudó a recuperarse a una tejona gravemente enferma. Ahora teme que devolverla a la naturaleza eche por tierra el rescate, mientras que las organizaciones benéficas de bienestar animal sostienen que mantenerla en cautividad inadecuada tampoco sería un acto de bondad. Harriet ha ganado peso y ha superado la crisis inmediata. Lo que no ha conseguido es un lugar donde vivir acordado y conforme a la ley.⁠1

NatureScot ha rechazado la solicitud de Wilson para quedarse con ella, y el British Wildlife Rehabilitation Council ha suspendido su afiliación. El consejo, Scottish Badgers y Badger Trust afirman que debería haber recibido rehabilitación especializada junto con otros tejones jóvenes. Wilson cuestiona su relato sobre cómo llegó a depender de las personas y cree que no sobreviviría a la liberación.⁠1

La discrepancia no se reduce a un rescatista que quiere que Harriet siga viva frente a organizaciones dispuestas a plantearse la eutanasia. Ambas partes aceptan que las necesidades del animal deben determinar si la cautividad es humanitaria. Difieren sobre si esas necesidades pueden satisfacerse en el caso de Harriet y sobre si otras decisiones tomadas antes durante su cuidado podrían haber preservado su oportunidad de vivir en libertad.

Se ha recuperado, pero ¿quién tiene razón?

Wilson dirige GW Ecology, un pequeño servicio independiente de rehabilitación de fauna silvestre, desde su casa en Denholm, en Scottish Borders. Un reportaje anterior de la BBC, publicado el 3 de noviembre y actualizado el 4 de noviembre de 2026, sitúa en abril la llamada para ayudar a Harriet. La habían encontrado en un abrevadero para ganado, a unos 300 pies, o 100 metros, de su tejonera, la madriguera subterránea que usan los tejones. No se ha identificado el lugar exacto del hallazgo; Denholm es donde está el servicio de Wilson, no un lugar confirmado del rescate.⁠1⁠5

Según su relato, el animal necesitaba ayuda urgente. «Estaba muy delgada», dijo a la BBC. «Necesitaba fórmula de cuidados intensivos y comida enseguida. Eso fue lo que pasó». Afirma que aumentó de peso en las semanas siguientes y que limitó deliberadamente el contacto con ella, siguiendo las recomendaciones de rehabilitación.⁠1

Wilson cree que Harriet ya había sido criada a mano antes de quedar a su cuidado. Ese es un elemento central de su defensa, pero no se trata de un antecedente establecido de manera independiente. Afirma que acogió a un animal gravemente enfermo, hambriento y deshidratado, y que no fue él quien hizo que se acostumbrara a las personas.⁠1

También cuenta que intentó llevarla de vuelta a su tejonera. Según Wilson, Harriet intentó trepar a un árbol y estaba «aterrorizada», así que volvió a llevársela a casa. El episodio explica su temor a liberarla. Por sí solo, no demuestra que se haya realizado una evaluación independiente sobre si podía volver a la naturaleza con una rehabilitación adecuada.⁠1

Las organizaciones benéficas cuestionan algo más que su interpretación de la vida anterior de Harriet. Sostienen que incluso una cría ya acostumbrada a las personas debería haber ingresado en un programa especializado junto con otros tejones jóvenes. «A esa edad, estuviera acostumbrada a los humanos o no, deberían haberla devuelto a la vida silvestre y agrupado con otras crías para liberarlas más adelante en el año», afirmaba su comunicado conjunto, según informó la BBC.⁠1

Reconocen que sus intenciones eran buenas, pero dicen que debería haberse pedido ayuda a un centro de rescate de fauna silvestre acreditado y autorizado, con instalaciones adecuadas. Describen la dependencia de Harriet de los humanos como un «resultado profundamente triste» y atribuyen la situación a prácticas de rehabilitación inadecuadas. Esa es su crítica, no una resolución judicial que determine que Wilson causó su estado. Él lo niega.⁠1

Esta es la discrepancia decisiva: Wilson considera que la aparente dependencia de las personas antes del rescate es un motivo por el que quizá nunca haya sido seguro liberarla. Las organizaciones benéficas sostienen que, aunque su relato sobre el trato que recibió anteriormente fuera correcto, eso no hacía inevitable su cautividad permanente.

La cautividad no es automáticamente un refugio

En general, las organizaciones se oponen a la cautividad permanente de animales salvajes autóctonos de Gran Bretaña, salvo en circunstancias excepcionales. Consideran aceptable la eutanasia humanitaria antes que una vida entera en condiciones incapaces de satisfacer las necesidades del animal. En el caso de Harriet, describen las opciones restantes como «extremadamente limitadas», entre ellas la eutanasia o su traslado a un zoológico o santuario.⁠1

Pero mencionar un zoológico o un santuario no equivale a respaldar esa opción. Su comunicado cuestiona explícitamente la suposición de que cualquiera de los dos satisfaría necesariamente las necesidades conductuales, sociales y de bienestar de una tejona. También califican de inadecuado el lugar donde vive Harriet actualmente. Por tanto, su objeción no se resuelve simplemente encontrándole otra dirección.⁠1

«Si no se la puede mantener en cautividad en condiciones humanitarias, entonces, obviamente, la eutanasia es el camino que hay que seguir».

Graeme Wilson 1

La postura de Wilson también es condicional. Afirma que, si un animal no puede ser liberado, debería permanecer en cautividad siempre que se le pueda mantener de forma humanitaria; de lo contrario, acepta la eutanasia. La pregunta difícil es qué exigiría «de forma humanitaria» en el caso de Harriet y quién determinará si alguna de las opciones propuestas cumple ese criterio.⁠1

Por eso es importante que no conste una evaluación independiente documentada. La información disponible no incluye una evaluación veterinaria que establezca las perspectivas de liberación de Harriet ni un lugar confirmado capaz de satisfacer sus necesidades. Ni el afecto por un animal concreto ni una objeción general a la cautividad resuelven esas cuestiones específicas del caso.

Lo que la denegación no resuelve

Wilson ya tiene una licencia para mantener murciélagos que no pueden ser liberados. Eso no lo autoriza a quedarse con Harriet. Dice que solicitó una licencia educativa para que su caso sirviera de ejemplo de por qué la gente no debería criar tejones a mano; NatureScot rechazó la solicitud. Por separado, el consejo de rehabilitación afirma que suspendió su afiliación porque no había respetado sus principios. Una sanción de afiliación y una denegación de licencia son decisiones distintas, y ninguna equivale a una resolución judicial.⁠1

Los tejones y sus tejoneras están protegidos por la Protection of Badgers Act 1992, con sus modificaciones. Las directrices generales de NatureScot explican que las licencias pueden autorizar actividades que, de otro modo, serían ilegales. No establecen los motivos concretos por los que se rechazó la solicitud de Wilson. Las pruebas disponibles no permiten establecer una carta de resolución específica del caso, la fecha de la decisión, el plazo para recurrir ni una obligación definitiva sobre el destino de Harriet.⁠15⁠16

La información publicada tampoco aclara qué instrucciones recibió Wilson. El artículo de The Telegraph del 4 de noviembre describió la posibilidad de devolver a Harriet a la naturaleza o enviarla a un zoológico. El reportaje posterior de ITV, del 6 de noviembre, afirmó que NatureScot le había dicho que la liberara. Sin la correspondencia oficial, la descripción anterior no puede considerarse una autorización vigente para trasladarla, ni los reportajes permiten establecer las condiciones legales exactas o un plazo.⁠2⁠12

Es fundamental señalar que la postura de las organizaciones benéficas sobre la eutanasia es una posición en materia de bienestar animal, no una prueba de que NatureScot haya ordenado matar a Harriet. No consta que se haya emitido tal orden ni se ha confirmado un desenlace definitivo de liberación, traslado o eutanasia.

Para quien encuentre una cría de tejón, la lección práctica es pedir consejo antes de intervenir: que una cría esté sola no significa necesariamente que sea huérfana. Badger Trust recomienda ponerse en contacto con un centro de rescate de fauna silvestre con experiencia, un grupo local de tejones, la RSPCA o la Scottish SPCA. Hay que mantener alejados a las personas y a los perros, anotar el lugar y lo observado, y no alimentar, manipular ni trasladar al animal, ni llevárselo a casa.⁠1

La recuperación de Harriet es importante. Pero salvar la vida de un animal salvaje y prepararlo para vivir fuera del cuidado humano no son el mismo logro. La decisión pendiente no consiste en determinar quién se preocupa más por ella, sino dónde puede vivir sin peligro, si esa opción puede satisfacer sus necesidades y quién realizará y documentará esa evaluación.

Tal como se emitió
  1. Graeme Wilson nursed Harriet back to health, but three wildlife charities oppose him keeping her. NatureScot has rejected his application, and the dispute now includes whether euthanasia could be more humane than unsuitable captivity. Whether Harriet can have a safe, lawful future in human care is still unresolved.
  2. Wilson runs GW Ecology from his home in Denholm, in the Scottish Borders. It's a small, independent wildlife rehabilitation service. He says Harriet arrived desperately ill, hungry and dehydrated, and needed urgent feeding.
  3. Harriet was found in a cattle trough about 300 feet, or 100 metres, from her sett, the underground home badgers use. Wilson was called to help her in April 2026. The exact discovery site hasn't been identified. He believes someone had already hand-reared her, leaving her too familiar with people to survive in the wild.
  4. Wilson says Harriet needed critical care formula and food quickly. Over the following weeks, she gained weight. He says he deliberately restricted contact with her, following rehabilitation recommendations, and disputes the suggestion that he made her dependent on people.
  5. Wilson says he tried taking Harriet back to her sett. She attempted to climb a tree and was, in his words, “freaking out”, so he took her home again. That experience underpins his fear that release would end badly. His belief that she was hand-reared before the rescue is central to his defence.
  6. The British Wildlife Rehabilitation Council says it suspended Wilson's membership because he hadn't upheld its principles. NatureScot separately rejected his application to keep Harriet. The council's decision concerns professional membership; NatureScot's concerns permission to keep the animal.
  7. Wilson already holds a licence to keep bats that can't be released. For Harriet, he says he sought an educational licence to demonstrate why people shouldn't hand-rear badgers. Badgers and their setts are protected under the Protection of Badgers Act 1992, as amended. Licensing can authorise activities that would otherwise be unlawful.
  8. The charities say Harriet should have joined other young badgers in a rehabilitation programme, even if she was already used to people. Their argument directly challenges Wilson's belief that her earlier contact with humans made permanent captivity unavoidable.
  9. The council, Scottish Badgers and the Badger Trust acknowledge Wilson's good intentions. But they say he should have sought specialist help from a reputable, licensed rescue centre with suitable facilities. They call Harriet's dependence on humans a “deeply sad outcome” and blame improper rehabilitation practice. Wilson disputes that account of how she came to depend on people.
  10. Wilson argues that humane captivity could protect a badger he believes can't survive release. The charities say specialist rehabilitation with other cubs should have prepared her for freedom. They also say her current living arrangement can't meet a badger's needs.
  11. The charities describe Harriet's remaining options as “extremely limited”, including euthanasia or placement in a zoo or sanctuary. But they also reject the suggestion that a zoo or sanctuary automatically offers an appropriate solution. They say that overlooks badgers' behavioural, social and welfare needs. Their criticism extends beyond the address where Harriet would live.
  12. Wilson accepts euthanasia when humane captivity is impossible. He says an animal that can't be released should remain in captivity if its needs can be met. The dispute is over whether that can be achieved for Harriet, and how she reached this point.
  13. The charities generally oppose permanent captivity for native British wild animals, allowing for exceptional circumstances. They accept humane euthanasia rather than conditions that can't meet an animal's needs. Their discussion of euthanasia is a welfare position. No NatureScot order to euthanise Harriet has been announced. Both sides put welfare first, but reach different conclusions about acceptable care.
  14. A badger cub alone may still have its mother nearby. For an injured or unwell badger, contact experienced rescuers, a local badger group, the RSPCA or Scottish SPCA. Keep people and dogs away, note the location, and don't feed, handle, move or take it home.
  15. Harriet's future hasn't been settled. It isn't clear whether NatureScot requires release alone or would allow transfer to a zoo. Wilson's assessment of her release prospects hasn't been resolved by an independent veterinary assessment. The licence refusal and membership suspension leave the central welfare decision open: where Harriet can live safely, and who will assess her needs.

Fuentes14

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