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Ciencia · Cría de ballena franca

Hallan tardíamente una cría de ballena franca y elevan a 24 el total de la temporada

Fotografías de Quebec incorporaron la cría de Silt, hasta entonces no documentada, a una temporada reproductiva excepcional. La siguiente prueba es la supervivencia, no solo el recuento de nacimientos.

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Traducido del original en inglés.

Las ballenas francas del Atlántico Norte perdieron aproximadamente una cuarta parte de su población entre 2010 y 2020, y luego comenzaron a recuperarse ligeramente. Ahora, una cría que los investigadores no habían contabilizado ha mejorado el registro de su temporada reproductiva más exitosa en 17 años: una incorporación alentadora para una especie cuya recuperación aún depende de que madres y crías sobrevivan.⁠1

La cría, hasta ahora no documentada, fotografiada junto a su madre, Silt, frente a la isla Anticosti de Quebec en septiembre, eleva de 23 a 24 el total de la temporada de cría de 2025–26. Esto convierte la temporada en la más productiva desde 2009 y en la cuarta más alta registrada. Se trata de una identificación tardía, no de una prueba de que naciera en otoño: los científicos del Acuario de Nueva Inglaterra creen que probablemente nació durante la temporada de cría invernal, meses antes de que apareciera en sus registros.⁠1⁠2

Datos clave

  1. 24Crías en el recuento estacional revisado 2
  2. Alrededor de 380Población estimada de ballenas francas del Atlántico Norte 15
  3. Unas 70Hembras reproductivamente activas que quedan 15

El acuario anunció la identificación el 2 de noviembre de 2026, tras analizar fotografías y datos de avistamientos de Canadá. Una fotografía tomada el 25 de septiembre por Mathilde Laverdière, del Estudio de Cetáceos de la Isla Mingan, sitúa a Silt y su cría en el paso Jacques-Cartier, en el golfo de San Lorenzo. La imagen fechada demuestra que hubo un encuentro en ese lugar; no necesariamente indica la primera vez que alguien vio a la pareja.⁠2⁠5

Silt tiene 38 años y figura en el catálogo fotográfico con el número 1817. Esta es su sexta cría conocida. Para los investigadores que siguen a una población con tan pocas hembras reproductoras, identificar a la madre vincula un avistamiento inesperado con una larga historia reproductiva, en lugar de dejarlo como una visión fugaz y anónima de una ballena joven.⁠1⁠2

Un nacimiento invernal identificado meses después

Las ballenas francas suelen parir en invierno frente al sureste de Estados Unidos y luego viajan al norte para alimentarse en aguas de Nueva Inglaterra y Canadá. Silt apareció brevemente en esas zonas meridionales de cría en febrero de 2026, pero los observadores no la documentaron allí con esta cría. La pareja tampoco quedó registrada durante los censos en barco y aéreos a lo largo de la costa este de Estados Unidos en primavera y verano.⁠1

Esto deja una distinción importante entre lo que muestran las fotografías y lo que infieren los científicos. En septiembre, la cría estaba viva junto a Silt. La fecha y el lugar exactos de su nacimiento siguen siendo inciertos. La conclusión del acuario de que probablemente corresponde a la temporada invernal es una evaluación, no un nacimiento presenciado ni una edad establecida con precisión.⁠1⁠2⁠5

«Silt fue vista brevemente en las zonas de cría del sureste de Estados Unidos en febrero de 2026, así que es posible que tuviera allí a la cría, pero que se marchara sin que llegaran a documentarlas juntas», dijo Amy Warren, científica del Centro Anderson Cabot del acuario. Su explicación ofrece una posible forma de llenar el vacío en los registros, pero no confirma que el nacimiento ocurriera allí.⁠1

La exhaustiva catalogación fotográfica hace que sea inusual que un nacimiento de ballena franca no quede registrado. Sin embargo, un catálogo, por muy meticulosamente que se mantenga, solo puede contener los encuentros que los observadores consiguen documentar. Las fotografías canadienses cambiaron la interpretación de una temporada que ya había terminado, no porque necesariamente se hubiera producido un nuevo nacimiento, sino porque los investigadores por fin tenían pruebas de uno que se les había pasado por alto.⁠1⁠2

Esto demuestra lo grande que es el océano y cómo esos animales pueden perderse ahí fuera.

Richard Sears 1

Sears, fundador y director del Estudio de Cetáceos de la Isla Mingan, describía los límites de la observación. Nada en el encuentro documentado demuestra que la cría se hubiera separado de Silt o estuviera en peligro. Lo que faltaba era el registro humano.

Un recuento más alto no es una recuperación

Incluso antes de esta identificación, el acuario había registrado 23 parejas de madre y cría, ya el total más alto de una temporada desde 2009. Desde 2010, el número anual de nacimientos documentados solo ha superado los 20 en unas pocas ocasiones; en 2018 no se registró ningún nacimiento. A la luz de ese historial, una cría número 24 supone una mejora significativa en una temporada inusualmente productiva.⁠19⁠1

Pero el recuento de nacimientos no es un recuento de supervivencia, ni tampoco representa el cambio neto de la población. Añadir esta cría no significa que la especie haya ganado 24 animales supervivientes. Para saberlo, hay que conocer qué ocurrió con las crías de la temporada y contabilizar también las muertes en el conjunto de la población. La fotografía de septiembre aporta pruebas de que esta cría sobrevivió hasta ese encuentro, pero no garantiza lo que ocurrirá después.

La información de la NOAA sobre la temporada de cría de 2026 sitúa la población de la especie en aproximadamente 380 ballenas, incluidas unas 70 hembras reproductivamente activas. Son estimaciones, no recuentos exactos. El reducido tamaño de la población reproductora ayuda a explicar por qué los científicos siguen tan de cerca a cada madre: la especie tiene poco margen para perder animales capaces de producir a la siguiente generación.⁠15

También hay que tener presente la ligera recuperación de la población desde 2020. El declive anterior no ha continuado sin interrupciones, pero la mejora no elimina los peligros. Las colisiones con barcos y los enredos en aparejos de pesca siguen siendo amenazas graves, mientras que el calentamiento de los océanos ha desplazado los movimientos de las ballenas más allá de las aguas protegidas. Silt ha sobrevivido a varios enredos en aparejos de pesca. Su sexta cría conocida es una prueba de éxito reproductivo de una madre que también ha afrontado los peligros capaces de frustrarlo.⁠1⁠3

El hallazgo merece considerarse una buena noticia, sin exigirle que demuestre más de lo que puede. Los investigadores ahora conocen una cría más en una temporada reproductiva excepcional. Que esa temporada se convierta en un avance duradero hacia la recuperación depende de cuántas de esas ballenas jóvenes sobrevivan y de si los nacimientos pueden superar las muertes.

Tal como se emitió
  1. A previously uncounted right whale calf has lifted the season's birth tally to 24. Around 380 North Atlantic right whales remain, and this is their strongest recorded calving season in 17 years. But their recovery depends on whether those calves survive, and whether births can outpace deaths.
  2. Researchers had already recorded 23 mother-calf pairs. Adding this calf brings the tally to 24, the fourth highest on record. Aquarium scientists believe it was born during the winter calving season, months before they identified it.
  3. The New England Aquarium announced the identification on November second, after analyzing photographs and sighting data from Canada. The calf appeared alongside its mother, Silt. Researchers with the Mingan Island Cetacean Study, a nonprofit based in Quebec's Côte-Nord region, had photographed the pair off Anticosti Island in September.
  4. A September twenty-fifth photograph places Silt and her calf in the Jacques-Cartier Passage, in the Gulf of St. Lawrence. Mathilde Laverdière took the photograph for the Mingan Island Cetacean Study. It documents the pair together in Canadian waters.
  5. Silt is 38 years old, and this is her sixth known calf. Researchers track individual whales through an extensive photographic catalog, giving them a way to follow mothers across sightings and breeding seasons. Silt's calf hadn't previously appeared in this season's birth record, despite boat and aerial surveys along the U.S. East Coast through spring and summer.
  6. Silt briefly visited the southeastern U.S. calving grounds in February. Researchers didn't document her with this calf there. The September photograph and November announcement came much later, leaving scientists to assess when the birth most likely happened.
  7. Right whales usually give birth in winter off the southeastern United States. They then travel north to feed in New England and Canadian waters. That seasonal movement offers a plausible explanation for a calf appearing far from the calving grounds months after the winter surveys ended.
  8. Aquarium scientist Amy Warren says Silt may have given birth in the southeastern calving grounds and left before observers documented them together. Scientists consider a winter birth likely, but the calf's exact birth date and birthplace are still uncertain.
  9. Boat crews and aircraft can miss a mother and calf even during months of monitoring. Unrecorded births are unusual because researchers catalog these animals so closely. This identification shows how a later sighting can change the record of a breeding season that has already ended.
  10. Richard Sears, the founder and director of the Mingan Island Cetacean Study, put the challenge this way. “It just goes to show you how big the ocean is, and how those animals can get lost out there.”
  11. No right whale births were recorded in 2018. Since 2010, annual documented births have exceeded 20 only a few times. Even before Silt's calf was identified, the 23 recorded pairs had made this season the strongest since 2009. The extra calf improves an already unusually productive season.
  12. Only about 70 reproductively active females remain within a global population estimated at around 380. That small breeding population makes each mother-calf pair consequential. Silt's sixth known calf adds another documented birth from a mother researchers have followed for years.
  13. The population lost roughly a quarter of its whales between 2010 and 2020, then rebounded slightly. The recent improvement follows a decade of substantial losses. Ship collisions and entanglement in fishing gear remain severe dangers, while warming ocean conditions have shifted whale movements beyond protected waters.
  14. Silt herself has survived multiple fishing-gear entanglements. Her ability to produce another calf comes alongside that continuing exposure to human-made hazards. Conservationists have also criticized U.S. government decisions to delay new protections for a decade to help commercial fishing.
  15. The revised tally counts documented births. It doesn't tell us how many of the season's calves survive or how the whole population changes after deaths. Silt's calf was alive alongside her in September. For that birth to contribute to recovery, the young whale has to survive the dangers its mother has already faced.

Fuentes16

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