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Conflictos · Ataques aéreos transfronterizos

Pakistán afirmó que no hubo daños a civiles. La ONU dice que los ataques afganos mataron a niños.

UNAMA evaluó que murieron al menos 10 civiles, la mayoría niños, en Kunar y Helmand. Pakistán afirma que atacó objetivos militantes y que no hubo daños colaterales, y dice que su campaña continuará.

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Pakistán afirmó que sus ataques aéreos dentro de Afganistán no causaron daños colaterales. La evaluación de la misión de las Naciones Unidas cuenta una historia diferente: al menos 10 civiles muertos, la mayoría niños, y nueve personas heridas en las provincias de Kunar y Helmand a primera hora del 1 de octubre de 2026. Pese a ello, Pakistán anunció que su campaña continuará «a toda marcha». Los daños sufridos por la población civil cuentan con una evaluación independiente; las garantías de precisión, no. 23 61

El Ministerio de Información y Radiodifusión de Pakistán reconoció haber llevado a cabo ataques aéreos dentro de Afganistán y afirmó que inicialmente murieron 22 militantes. Esa cifra sigue sin verificarse de forma independiente. La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán, o UNAMA, confirmó víctimas civiles en ambas provincias, aunque su comunicado sobre las víctimas no identificó por sí mismo al país atacante. En conjunto, el reconocimiento de Pakistán y la evaluación de la ONU establecen algo más que un desacuerdo entre gobiernos: murieron civiles en ataques que, según Pakistán, no causaron daños. 61 23

Datos clave

  1. Al menos 10Civiles muertos; la mayoría eran niños 23
  2. 9Personas heridas en los ataques aéreos 23

El relato más claro de lo que ocurrió sobre el terreno procede de Kunar. Mohammad Hashim, un residente de 30 años de la aldea bombardeada, dijo a Associated Press que el ataque tuvo lugar alrededor de las 3 a. m. Sacó de los escombros a una mujer herida y luego encontró los cuerpos de dos hombres y cuatro niños. Su relato describe un rescate y la recuperación de cuerpos, no un inventario completo de víctimas en las dos provincias. 1

Esos seis cuerpos no son muertes adicionales que deban sumarse al mínimo de UNAMA. Los informes se refieren a los mismos ataques y no se dispone de una conciliación caso por caso de las víctimas. Otro informe de AFP identificó a un agricultor del mismo nombre en el valle de Chugam, quien describió a una mujer bajo los escombros y a un hombre muerto junto a cuatro niños. Las versiones son parecidas, pero no idénticas; no se pueden combinar responsablemente en una sola cita ni utilizar para crear otro total. 1 79

Otro residente, Idris Khan, describió a las víctimas como civiles, entre ellos mujeres y niños. En ese informe, la hora aproximada de las 3 a. m. fue proporcionada por un funcionario local, no por Khan. Tampoco debe interpretarse la hora aproximada indicada para el ataque en Kunar como la hora de todos los ataques en Helmand y Kunar. 71

Las viviendas y el recuento cambiante

El portavoz talibán Zabihullah Mujahid identificó los lugares afectados como Chugam, en el distrito de Shultan, en Kunar, y Safar, en el distrito de Garmser, en Helmand. Los nombres también aparecen escritos como Chawgam o Chogam, Shaltan y Garmsir. Chugam y Safar son zonas dentro de esos distritos, no distritos separados. Mujahid afirmó que fueron destruidas tres viviendas civiles en las dos provincias; no existe un desglose vivienda por vivienda verificado de forma independiente. 50 11

Los informes sobre la ubicación no fueron uniformes. La crónica del 1 de octubre de AtlasPress situó Safar en Gereshk, mientras que la de Khaama Press ese mismo día lo ubicó en Garmser. La ubicación específica señalada por Mujahid, también informada por TOLOnews, sitúa Safar en Garmser. No se conocen las coordenadas exactas de los ataques, la lista completa de edificios alcanzados ni cómo se distribuyeron las víctimas entre las viviendas. 8 10 50

La evaluación de víctimas también evolucionó durante el día. Mujahid informó inicialmente de nueve civiles muertos, incluidas mujeres y niños, y 11 heridos. Reuters publicó el 1 de octubre esa cifra anterior del Gobierno afgano. La evaluación posterior de UNAMA estableció un mínimo de 10 civiles muertos y nueve heridos. El primer informe no es la evaluación independiente vigente, pero no se ha explicado la diferencia entre ambas cifras. 11 23

No hay ninguna corrección formal documentada que establezca si la diferencia se debe a la verificación, la clasificación, información procedente de distintos lugares u otra causa. Sumar la cifra posterior de muertes a la cifra anterior de heridos produciría un recuento que ninguna de las dos evaluaciones respalda. En la información publicada el 1 de octubre no se encontró ninguna revisión oficial posterior y verificada de las cifras de UNAMA. 4 23

Mujahid condenó los ataques como «una agresión y un crimen que viola todos los principios aceptados». Esa es la condena política de las autoridades afganas, no una resolución judicial sobre responsabilidad penal. Las muertes evaluadas de forma independiente se sostienen por sí solas, sin necesidad de convertir esa acusación en un veredicto. 50

Se afirma que hubo precisión; no se demuestra la protección de civiles

Pakistán describió ataques selectivos, basados en información de inteligencia, contra campamentos y escondites de militantes en dos lugares. Su ministerio afirmó que se destruyeron armas y municiones e identificó los supuestos objetivos con los nombres Fitna al Khwarij y Fitna al Hindustan, etiquetas que Pakistán utiliza para grupos vinculados al TTP y al BLA. La afiliación de los objetivos, las muertes de militantes, las pérdidas de armas y la precisión de los ataques no se han establecido de forma independiente. 61 22

Se tomaron las máximas precauciones y se garantizó que no hubiera daños colaterales.

Ministerio de Información y Radiodifusión de Pakistán 61

Afirmar que se tomaron precauciones no es lo mismo que demostrar que estas protegieron a la población civil. La evaluación de la ONU contradice la garantía del ministerio de que no hubo daños colaterales. Sin embargo, no demuestra que no murieran militantes. Del mismo modo, afirmar que hubo muertes de militantes no puede borrar a los civiles asesinados.

El mínimo de 10 civiles muertos y los 22 militantes cuya muerte afirma Pakistán no pueden sumarse para obtener un balance total verificado. No existe un recuento conciliado de forma independiente de todas las personas muertas, ni se sabe si las categorías alegadas se superponen, si había militantes en cada lugar o qué pruebas respaldaron la selección de los objetivos. La falta de ese recuento importa tanto para entender este ataque como para evaluar la justificación ofrecida para otro. 1 61

Amu TV, dpa y Radio Free Europe/Radio Liberty describieron el 1 de octubre como la tercera ronda de ataques aéreos paquistaníes dentro de Afganistán reportada públicamente en unos 10 días, tras los ataques del 21 de septiembre reportados en Kunar y Paktika y otra ronda posterior, en septiembre, en Kandahar, Paktia y Khost. Se trata de una secuencia de ataques reportados, no de un recuento oficial exhaustivo de todas las operaciones. Las referencias a unos tres meses de relativa calma aluden al periodo anterior a la reanudación de los ataques a finales de septiembre, no a una pausa que terminara el 1 de octubre. 4 14 29 6

El costo general para la población civil ya es considerable. UNAMA afirmó que había documentado más de 1,100 muertes y lesiones de civiles en Afganistán a causa de la violencia armada transfronteriza en lo que va de 2026. Se trata de una cifra combinada de víctimas —no de más de 1,100 muertes ni de un recuento de toda la violencia en Afganistán—. No se especifica si las muertes y lesiones del 1 de octubre ya están incluidas; sumar 19 al umbral inventaría una precisión que la misión no publicó. 23

UNAMA pidió una desescalada, diálogo, respeto del derecho internacional y medidas para evitar más daños a la población civil. Mientras tanto, el anuncio de Pakistán de que continuará la campaña no incluye una fecha para otra operación, una lista de objetivos ni una fecha de finalización. El peligro no es solo que el recuento de víctimas siga incompleto. Es que puedan llevarse a cabo nuevos ataques mientras Pakistán mantiene una garantía de protección de civiles que las consecuencias documentadas de este ataque contradicen. 23 61

Fuentes de este reportaje

Tal como se emitió 12 líneas
  1. Pakistani airstrikes killed children in civilian homes. At least ten civilians are dead and nine people injured, contradicting the assurance of no collateral damage, while Pakistan’s campaign is set to continue. What is established about who died, and what remains unknown before any further attacks?
  2. Pakistan acknowledged conducting aerial strikes inside Afghanistan. The attacks hit Kunar and Helmand overnight into the early hours of October first, twenty twenty-six. The independent civilian casualty assessment identifies both provinces but does not itself name the attacking country. Its minimum death toll is not a final count of everyone killed.
  3. In Kunar, thirty-year-old Mohammad Hashim pulled an injured woman from rubble, then found the bodies of two men and four children. The strike was around three in the morning. That approximate timing applies to this Kunar strike, not necessarily every attack across both provinces.
  4. Those six bodies must not be added to the minimum of ten civilian deaths. They concern the same attacks, and no complete victim-by-victim accounting is available. A separate description involving a farmer with the same name refers to a woman beneath rubble and a man with four children killed. Those close but different descriptions cannot be merged into one exact quotation or used to establish another total. Another resident, Idris Khan, described civilian victims, including women and children. The roughly three o’clock timing attached to that description came from a local official, not Khan. None of these descriptions inventories all casualties in both provinces.
  5. The affected areas lie in two separate provinces. The resolved Afghan official locations are Chugam, within Shultan district in Kunar, and Safar, within Garmser district in Helmand. Chugam is also written Chawgam or Chogam; Shultan appears as Shaltan, and Garmser as Garmsir. Chugam and Safar are areas, not separate districts. A conflicting location description placed Safar in Gereshk; the resolved official description places it in Garmser. Exact strike coordinates, every building hit and a house-by-house distribution of casualties remain unavailable.
  6. The civilian count changed from nine killed and eleven injured to at least ten killed and nine injured. The earlier Afghan-government figures preceded the independent assessment. The accompanying destruction claim covers three civilian homes across Kunar and Helmand, without an independently verified house-by-house breakdown. No explanation establishes whether the difference in casualties reflects verification, classification, information from different locations or something else. There is no documented formal correction explaining it, and no verified later official revision in the October first material. Taking the higher death count and the earlier injury count would create a combination neither assessment establishes. The Afghan condemnation of the strikes as aggression and a crime is a political position, not a judicial determination of criminal responsibility.
  7. The independently assessed civilian deaths and injuries contradict the assurance that no collateral damage occurred. Pakistan’s operation was presented as intelligence-based, selective strikes on militant camps and hideouts at two locations, with an initial claim of twenty-two militants killed and large quantities of weapons and ammunition destroyed. Those alleged militant deaths, weapons losses and claims of precision have not been independently established. Saying precautions were taken is different from demonstrating that they protected civilians.
  8. The alleged targets carried the labels Fitna al Khwarij and Fitna al Hindustan, terms Pakistan uses for TTP-linked and BLA-linked groups. Those affiliations have not been independently established for these strikes. The operation forms part of Ghazab lil Haq under the vision called Azm e Istehkam. Its stated justification is protecting Pakistani citizens from threats emanating from Afghanistan, alongside a characterization of Afghanistan as a hub of terrorism. Those are the operation’s arguments, not established descriptions of the people killed in the homes.
  9. Ten civilian deaths and twenty-two claimed militant deaths cannot be added into a verified combined toll. There is no independently reconciled accounting of everyone killed, whether the claimed categories overlap, whether militants were present at each location, or what evidence supported selecting those targets. Civilian casualties do not prove that no militants died. A militant death claim does not erase the civilians killed.
  10. Three rounds of air attacks inside Afghanistan have been publicly described in about ten days. The September twenty-first round identified Kunar and Paktika; a later September round identified Kandahar, Paktia and Khost. October first brought strikes in Kunar and Helmand. That sequence is not a comprehensive official count of every operation. Roughly three months of relative calm refers to the period before attacks resumed in late September, not a pause ending with these October strikes.
  11. More than eleven hundred civilian deaths and injuries have been documented in Afghanistan from cross-border armed violence so far in twenty twenty-six. That is a combined measure of people killed and injured, not eleven hundred deaths, and not a tally of every form of violence in Afghanistan. The threshold appeared before October first and again alongside this strike assessment. Whether the current ten deaths and nine injuries are already included is unspecified. Adding nineteen to that threshold would manufacture precision the published accounting does not provide.
  12. Pakistan has announced that the campaign will continue at full pace. The civilian deaths are independently established; the claimed militant toll and targeting evidence remain unverified, and the complete casualty accounting is unresolved. That answers what can be established now, but not who else died or what further operations will do to civilians. The demands for de-escalation, dialogue, respect for international law and prevention of further civilian harm stand alongside a continuation announcement that specifies no date for another operation, no target list and no campaign end date.

Fuentes

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