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Ciencia · Proliferación en Australia Meridional

La proliferación de Australia Meridional dejó al menos 8,250 tiburones y rayas muertos. ¿Pueden recuperarse las poblaciones?

Un recuento de ciencia ciudadana documenta al menos 8,250 muertes en aguas afectadas por la proliferación. La ausencia de animales marcados y la escasa información sobre especies raras hacen mucho más difícil determinar si se recuperarán las poblaciones.

Escrito 7 min de lectura · 18 fuentes

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Traducido del original en inglés.

La proliferación nociva de algas de Australia Meridional comenzó cerca de la península de Fleurieu en marzo de 2025 y se extendió por un tramo mucho más amplio de la costa. Ahora, un recuento de ciencia ciudadana ha establecido un mínimo para una parte de los daños: se registraron al menos 8,250 tiburones y rayas muertos en aguas afectadas. El balance más difícil aún está por delante: si los animales supervivientes pueden reconstruir las poblaciones locales y si quedan suficientes ejemplares de las especies más raras para lograrlo.⁠5⁠8

La Fundación Great Southern Reef hizo públicos los hallazgos el 15 de octubre de 2026. El reportaje de ABC South Australia del 2 de noviembre añade entrevistas y un desglose por especies a ese panorama. Se trata de pérdidas acumuladas durante la proliferación, no de un único episodio de mortandad masiva descubierto recientemente. El mínimo de 8,250 de la fundación y la cifra redondeada de más de 8,200 de ABC describen el mismo recuento, no oleadas separadas de mortandad.⁠8⁠1

La ecóloga marina Janine Baker dirigió el informe, que se basó en el proyecto South Australian Marine Mortality Events 2025–26 de iNaturalist. La gente registró animales marinos muertos, muchos de ellos después de que sus cuerpos llegaran a la costa. Las pérdidas notificadas afectan sobre todo a tiburones y rayas conocidos que viven en el fondo marino o cerca de él.⁠2⁠8⁠1

~4,500Rayas látigo australes notificadas como muertas 1
850Tiburones de Port Jackson notificados como muertos 1
670Pintarrojas notificadas como muertas 1

El recuento es considerable, pero no constituye un censo de todas las poblaciones afectadas. No incluye a los animales que murieron sin ser vistos o no fueron notificados. La fundación afirma que el balance real probablemente sea mayor; no hay una estimación estadística verificada de cuánto mayor. Los totales por especie que aparecen arriba son los que ABC comunicó a partir de la recopilación de la fundación, no un recuento independiente de los registros originales.⁠1⁠8

El recuento tampoco significa que se haya sometido a miles de animales a pruebas individuales y confirmado que murieron por toxinas de algas. Documenta muertes en aguas afectadas por la proliferación. Esa distinción no resta importancia al desastre, pero establece un límite importante a lo que el recuento, por sí mismo, demuestra.⁠8

Probablemente sea la mayor mortandad masiva de tiburones y rayas jamás registrada.

Charlie Huveneers 1

Huveneers, director del Consorcio de Investigación Marina y Costera de la Universidad Flinders, hizo esa valoración a ABC. La palabra «probablemente» importa: se trata de una opinión experta sobre la posible magnitud histórica del suceso, no de un récord mundial establecido de manera independiente. El reportaje advierte que algunas poblaciones locales podrían haberse desplomado. No demuestra que todas las especies afectadas hayan desaparecido ni que alguna especie se haya extinguido.⁠1

Los animales que no han regresado

Una segunda señal de alarma no procede de cadáveres, sino de animales que los investigadores conocían antes de la proliferación. La investigación de Huveneers se centra en poblaciones metropolitanas de tiburones de Port Jackson y rayas látigo. Dijo a ABC: «De los más de 150 tiburones y rayas que marcamos antes de la proliferación, ninguno había regresado 12 meses después».⁠1

Esa ausencia es alarmante, pero no constituye un certificado de defunción para cada animal marcado. Podrían haber muerto, haberse desplazado a otro lugar o haber pasado inadvertidos. El reportaje no proporciona la cobertura del monitoreo, las probabilidades de detección ni los historiales de desplazamiento necesarios para distinguir esas posibilidades. Considerar a todos los animales desaparecidos como muertes confirmadas convertiría una advertencia seria en una conclusión que las pruebas aún no permiten sostener.

La preocupación por la reproducción es anterior también al recuento más reciente. El 16 de febrero de 2026, ABC informó que investigadores que estudiaban la aparente desaparición de tiburones de Port Jackson no habían encontrado huevos durante la temporada de reproducción reciente. Eso planteó otra pregunta sobre el futuro de la población local; no determinó el destino de los animales.⁠17

El alcance de la proliferación hace que estas ausencias locales sean más importantes. Tras afectar inicialmente a la península de Fleurieu, cerca de Adelaida, se extendió a la península de Yorke, la isla Canguro, el golfo de San Vicente y partes del golfo de Spencer. Los daños no se limitaron a una playa o a un único punto de buceo.⁠5

Los estudios científicos describen una proliferación compleja que incluyó el alga productora de brevetoxinas Karenia cristata. Una minirrevisión de 2026 publicada en Microbiology Australia informa que los análisis de toxinas detectaron formas de brevetoxina no notificadas anteriormente en proliferaciones nocivas de algas en Australia. También examina posibles influencias bacterianas y virales en la dinámica de la proliferación. Esas influencias siguen siendo objeto de investigación, no explicaciones confirmadas del recuento de tiburones y rayas.⁠10⁠18

Las especies raras se enfrentan a un doble peligro

La mayoría de las especies afectadas habitan áreas que se extienden hasta aguas no alcanzadas por la proliferación. Esas poblaciones ofrecen una posible fuente de animales que podrían regresar. El panorama es más difícil para las especies con poblaciones naturalmente pequeñas o áreas de distribución reducidas que se superponen en gran medida con la zona afectada: tienen menos lugares desde donde regresar.⁠1

La raya látigo pigmea ilustra esa vulnerabilidad. El buceador David Muirhead, que afirma haber realizado alrededor de 2,000 inmersiones en aguas de Australia Meridional, fotografió una frente al embarcadero de Edithburgh al comienzo de la proliferación. Nunca había visto una antes. Esta raya es excepcionalmente difícil de encontrar; muchos avistamientos ocurren cuando los barcos de arrastre pesquero capturan una, y su reducida área de distribución se encuentra mayoritariamente en aguas afectadas de Australia Meridional.⁠1

Muirhead temió haber presenciado el fin de una especie. Los científicos no han confirmado ese desenlace. Su encuentro pone de relieve, en cambio, una dificultad fundamental: evaluar el impacto de un desastre en un animal del que incluso los observadores experimentados tienen poca información de referencia. Huveneers advirtió a ABC que las especies con poblaciones reducidas o áreas de distribución restringidas que se superponen con la proliferación podrían enfrentarse a «algún grado de extinción»: una advertencia sobre el riesgo, no una constatación de que la extinción haya ocurrido.⁠1

Existe una carencia relacionada en materia de protección oficial. Ni la raya látigo pigmea ni la raya látigo costera figuran en la lista federal de especies amenazadas de la Ley de Protección del Medio Ambiente y Conservación de la Biodiversidad de Australia. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza considera que la raya látigo costera está en peligro de extinción. Se trata de sistemas de evaluación distintos; la ausencia de una inclusión en la lista federal no invalida la evaluación internacional.⁠1

El departamento federal de Medio Ambiente dijo a ABC que su ciclo de evaluación de 2026 invitó específicamente a presentar candidaturas de especies y comunidades ecológicas en riesgo por la proliferación. No se recibieron candidaturas para estas dos especies. Cualquiera puede proponer una especie autóctona, pero el proceso exige pruebas científicas, y la falta de información sobre las poblaciones ha obstaculizado la evaluación.⁠1

El sistema federal no contempla una categoría de especies amenazadas con «datos insuficientes». Cuando las pruebas son demasiado escasas para evaluar una especie conforme a los criterios, se considera que no reúne los requisitos. Esto significa que no se ha podido establecer que cumpla los requisitos con la información disponible; no significa que se haya determinado que la especie está a salvo. Por ello, los animales más difíciles de estudiar también pueden ser los más difíciles de evaluar para brindarles protección.⁠13

Un avistamiento aún no es recuperación

Hay motivos para una esperanza prudente. Muirhead afirma haber visto recuperarse a muchos peces óseos comunes e invertebrados marinos. Pero recordó haber visto una sola raya desde la proliferación, nadando bajo los escalones de Second Valley. Se trata de la observación de un buceador experimentado, no de un estudio sistemático de la población. Otros informes sobre el regreso de rayas látigo tampoco demuestran que se hayan restablecido las poblaciones ni la reproducción.⁠1⁠15

Incluso una recolonización exitosa no significaría necesariamente una recuperación rápida. Los tiburones y las rayas suelen madurar lentamente, reproducirse con poca frecuencia y tener camadas pequeñas, explicó Huveneers. Los animales que lleguen desde aguas no afectadas podrían hacerse visibles mucho antes de que las poblaciones locales recuperen su abundancia anterior.⁠1

Por tanto, la próxima prueba significativa va más allá de que alguien fotografíe otra raya. El monitoreo sostenido debe determinar qué animales permanecen o regresan, si se reproducen y si sus poblaciones se recuperan. En el caso de las especies más raras, también debe cerrar la brecha de información que ha complicado su evaluación para obtener protección. Las muertes documentadas establecen la magnitud de las pérdidas; los avistamientos, por sí solos, aún no pueden establecer la magnitud de la recuperación.

Fuentes13

De las fuentes citadas aquí, ABC South Australia publicó primero, 35 minutos antes de que se emitiera esta noticia.

6 artículos anteriores consultados como contexto.8 medios sin fecha:academia.edudcceew.gov.auElizabeth Ann Dinsdale, Microbiology Australia, 2026asnevents.com.auDepartment for Environment and WaterGreat Southern Reef

Todas las fuentes, por medio

18 fuentes de 13 medios· Los más citados primero

Tal como se emitió
  1. Citizen scientists recorded at least 8,250 dead sharks and rays in bloom-affected waters. In South Australia, researchers warn some local populations may have collapsed. Can surviving animals rebuild those populations, especially the rarest species?
  2. Marine ecologist Janine Baker led the tally for the Great Southern Reef Foundation. It draws on the South Australian Marine Mortality Events citizen-science project on iNaturalist, where people recorded dead marine animals. The foundation publicised the findings in October. These losses built up during the bloom.
  3. The reported losses include around 4,500 southern fiddler rays, 850 Port Jackson sharks and 670 wobbegongs. These are familiar animals living on or near the sea floor. Many were recorded after their bodies washed ashore.
  4. The foundation's minimum of 8,250 is the more precise version of the rounded figure, more than 8,200. Animals that died without being found or reported are missing. The foundation says the true toll is likely higher, but there's no reliable estimate of how much higher.
  5. The bloom spread far beyond one beach. It developed in March 2025 around the Fleurieu Peninsula, near Adelaide. It subsequently reached Yorke Peninsula, Kangaroo Island, Gulf St Vincent and parts of Spencer Gulf.
  6. Scientists identified a complex bloom that included Karenia cristata, an alga that produces toxins called brevetoxins. The death tally records animals found in affected waters. It doesn't tell us that every animal was individually tested for those toxins.
  7. Toxin analyses found forms of brevetoxin that hadn't previously been reported in Australian harmful algal blooms. Scientists are also investigating whether bacteria and viruses influence how these blooms develop. Their possible roles are still being explored.
  8. Charlie Huveneers, director of Flinders University's Marine and Coastal Research Consortium, says this was probably the largest mass mortality ever recorded for sharks and rays. That's his assessment of its possible historical scale. He's also concerned about animals his team tagged before the bloom.
  9. Huveneers says none of more than 150 tagged sharks and rays had returned twelve months later. His research concerns metropolitan populations of Port Jackson sharks and fiddler rays. Their absence adds another warning beyond the bodies found on beaches.
  10. Those missing animals could have died, moved elsewhere or gone undetected. Earlier, in February 2026, researchers were also investigating an apparent disappearance of Port Jackson sharks after no eggs were found in the recent breeding season. That deepened concern about local reproduction.
  11. Diver David Muirhead had completed around 2,000 dives in South Australian waters before encountering a pygmy thornback skate early in the bloom. He photographed it off Edithburgh Jetty. He'd never seen one before.
  12. The skate is exceptionally rarely seen, with many encounters happening when fishing trawlers bring one up. Its small range lies mostly within affected South Australian waters. Muirhead feared he could be witnessing the end of a species. Scientists haven't confirmed an extinction.
  13. The coastal stingaree is considered endangered by the International Union for Conservation of Nature. Australia's federal threatened-species list doesn't include it. The pygmy thornback skate also lacks a federal threatened listing. Those classifications use different assessment systems.
  14. Huveneers warns that animals with naturally small populations, or restricted ranges overlapping the bloom, could face some level of extinction. Most affected species have wider ranges extending into unaffected waters. Those surviving populations offer a possible route back, while restricted-range species have fewer places to survive.
  15. The federal government's 2026 assessment cycle specifically included species at risk from the bloom. But nobody nominated these two species. Anyone can nominate a native species under the federal environment law. A nomination needs scientific evidence about its population.
  16. Too little information has held up that process. The federal system has no data-deficient listing category. When there isn't enough evidence to assess eligibility, a species is found ineligible. So an unlisted, poorly studied species can still be in danger.
  17. Muirhead says many common bony fish and marine invertebrates are recovering. But he recalls seeing only one ray since the bloom, swimming under the steps at Second Valley. That's one experienced diver's observation, rather than a population survey.
  18. Other ray sightings also offer hope, but they can't yet show whether breeding populations are rebuilding. Sustained monitoring will need to track abundance and reproduction, especially among the rare species. Sharks and rays generally mature slowly, reproduce infrequently and have small litters. Animals arriving from unaffected waters could become visible again well before local populations regain their former numbers.

Traducción actualizada el

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