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Desastres · Daños en los cultivos de Mallee

Tras el granizo, los agricultores de Mallee deben cosechar lo que queda

Un agricultor de Birchip teme perder bastante más de la mitad de las semillas de 400 hectáreas de colza. En Lascelles, los accesos inundados están retrasando los esfuerzos por recuperar los cultivos dañados.

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Traducido del original en inglés.

Lachlan Foott podría haber perdido bastante más de la mitad de las semillas de 400 hectáreas de colza cerca de Birchip, pero aun así piensa cosechar los campos dañados. Aunque la maquinaria recoja poco, necesita retirar los restos del cultivo para poder sembrar la tierra el próximo año. El granizo quizá se haya llevado buena parte de la cosecha; no se ha llevado el trabajo.⁠1

En Lascelles, el también agricultor de Mallee Travis Horman se enfrenta a otro obstáculo para recuperar su cosecha: llegar hasta ella. Además de preparar la maquinaria de recolección, ha estado cavando desagües junto a caminos y entradas anegados. Calcula que el granizo destrozó hasta el 70 por ciento de sus altramuces, mientras que las espigas de cereal dañadas y los cultivos aplastados han dejado grano en el suelo.⁠1

Sus testimonios, publicados por ABC Victoria el viernes 6 de noviembre, revelan las consecuencias de la tormenta en las explotaciones, tras su paso por partes de Mallee, en Victoria, el lunes por la tarde, 2 de noviembre. Describen una cosecha prometedora interrumpida en Birchip y el aplazamiento del inicio de la cosecha en Lascelles. Los daños son visibles, pero aún no se sabe cuánto podrán recuperar estos agricultores ni cuáles serán sus pérdidas definitivas.⁠1⁠11

La cosecha sigue siendo necesaria

Foott ya había empezado a cosechar antes de la tormenta. Se dirigía de vuelta a Birchip para recoger más colza cuando cambió el tiempo. Según dijo, en su propiedad la lluvia intensa y el granizo pasaron en unos 20 minutos. Calculó que allí la franja de la tormenta tenía entre cinco y 10 kilómetros de ancho y que se ensanchó e intensificó a medida que avanzaba hacia el este. Son observaciones suyas en la explotación, no un corredor de daños delimitado mediante un estudio.⁠1

La colza era la mejor que había cultivado. Después, dijo a ABC: «Parece que se ha perdido la mayor parte; se ve blanca». Pero distinguió claramente entre el aspecto de los campos y lo que determinaría una cosechadora.⁠1

No lo sabremos hasta que entre una cosechadora, pero podría haberse perdido bastante más del 50 por ciento.

Lachlan Foott 1

Una cosechadora es la máquina que permitirá saber cuántas semillas quedan por recoger. Las 400 hectáreas son la superficie que, según Foott, resultó gravemente afectada, no una superficie cuya destrucción total esté confirmada. Su posible pérdida de más del 50 por ciento es una estimación preliminar, no un resultado de rendimiento medido. Además, ni siquiera después de la cosecha se podrá saber directamente cuánto habría producido el cultivo que no sufrió daños.⁠1

El cultivo de Foott está asegurado, pero eso no significa que una indemnización equivalga a recoger una cosecha excepcional. Dijo a ABC que los agricultores suelen calcular los rendimientos de manera conservadora al contratar la cobertura, lo que podría dejarlos infrasegurados en una temporada inusualmente buena. Ese es su relato del problema, no una conclusión sobre la póliza de cada agricultor afectado. No se ha establecido ninguna cifra definitiva de indemnización.⁠1

Su decisión de seguir cosechando deja claro cuál es la carga inmediata. Un campo con pocas semillas puede seguir necesitando una pasada de maquinaria para prepararlo para la temporada siguiente. El trabajo sigue ahí, aunque quizá haya desaparecido buena parte de la recompensa esperada.

El agua bloquea el acceso para recuperar la cosecha

Horman se preparaba para comenzar la cosecha en cuestión de días cuando el granizo del lunes azotó la zona. Su estimación de daños de hasta el 70 por ciento corresponde a sus altramuces, no a todos sus cultivos ni a la producción de Lascelles en su conjunto. Dijo que su cebada estaba más madura que su trigo y que muchas espigas de cebada habían sido derribadas. Los cultivos aplastados dificultan recoger lo que queda de la cosecha.⁠1

También describió los altramuces de sus vecinos, que sufrieron lo que calificó de «100 por ciento de daños», con tallos aún en pie y vainas en el suelo. Ese es el relato de Horman sobre lo que vio en otras propiedades, no una evaluación independiente de esas explotaciones. No permite establecer que las pérdidas hayan sido totales en todo el distrito.⁠1

Los distintos pluviómetros de su explotación registraron precipitaciones dispares de hasta 40 milímetros. El agua ha bloqueado los caminos y las entradas que necesita utilizar, lo que suma tareas de drenaje a la preparación de la maquinaria y aplaza el inicio de la cosecha que tenía previsto. No se ha establecido cuántos días durará el retraso. Si los camiones no pueden entrar en algunos campos, quizá tenga que almacenar allí el grano en bolsas; por ahora, eso es una posibilidad, no grano que ya se haya informado que esté embolsado o varado.⁠1

Antes de la tormenta, Horman esperaba la temporada más abundante que había visto. Dijo que su padre, de 85 años, tampoco había visto nunca una temporada con semejante potencial. Eso hace que el golpe sea más duro, pero esas expectativas no son un registro medido de la producción regional con el que puedan calcularse las pérdidas por ahora.⁠1

Una tormenta extensa, daños desiguales

ABC informó que miles de hectáreas resultaron afectadas en Mallee, con daños en distritos como Birchip, Wycheproof y Quambatook. Entre los cultivos afectados había trigo, cebada, lentejas, colza y altramuces. Sin embargo, las cifras detalladas de Foott y Horman proceden de sus testimonios recogidos en ese reportaje; no son pérdidas agrícolas evaluadas de forma independiente ni un recuento regional definitivo.⁠1

Un reportaje independiente de Stock & Land del 3 de noviembre describió la estrecha franja de granizo de la tarde anterior y los daños en una pequeña esquina de un cultivo de cebada en Dumosa. Corrobora que hubo una tormenta y algunos daños agrícolas, y también ilustra lo desiguales que podían ser sus consecuencias. No confirma de forma independiente la estimación de una superficie afectada más extensa.⁠11

El aviso de la Oficina de Meteorología del 2 de noviembre abarcó granizo grande, vientos dañinos y lluvias intensas en partes de Mallee, Northern Country y Wimmera; esa misma noche se emitió una cancelación. La zona de cobertura del aviso era un pronóstico de peligro, no un mapa que indicara que todos los distritos comprendidos sufrieron pérdidas en sus cultivos.⁠12⁠13

Los próximos totales significativos deberán proceder de la cosecha y de las evaluaciones de seguros, ninguna de las cuales tiene una fecha de finalización anunciada. Hasta entonces, las hectáreas afectadas, los daños visibles en los cultivos, las semillas recuperadas y las pérdidas aseguradas siguen siendo medidas distintas. Para estos agricultores, la primera tarea es más inmediata que ponerle un precio definitivo a la tormenta: llegar a los campos, recoger lo que queda y dejar la tierra lista para volver a cultivar.⁠1

Tal como se emitió
  1. Hail battered 400 hectares of canola on one farm just before harvest. The grower fears losing well over half, while flooded access is postponing another farmer's harvest. How much can these growers salvage, and can their machinery reach what's left?
  2. Farmers near Birchip and at Lascelles face damaged crops and disrupted harvest plans. Damage also stretches through districts including Wycheproof and Quambatook. Wheat, barley, lentils, canola and lupins were among the crops hit as grain and seed approached harvest.
  3. Thousands of hectares are reportedly affected across Victoria's Mallee. But damage varies between paddocks. At Dumosa, hail damaged a small corner of a barley crop. On other properties, farmers describe seed pods stripped from plants and grain knocked onto the ground, beyond the reach of harvesting machinery.
  4. The hail struck on Monday afternoon, November second. The Bureau of Meteorology warned of large hail, damaging winds and heavy rain in parts of the Mallee, Northern Country and Wimmera. It cancelled the warning that evening. Actual crop damage varied within that wider warning area.
  5. Near Birchip, Lachlan Foott had already started harvesting. He was shifting back to cut more canola when the storm arrived. He says the heavy rain and hail passed over his property in about 20 minutes. He estimated the front there was five to 10 kilometres wide.
  6. Foott says 400 hectares of his canola were hit hard. He estimates the loss could be well over 50 per cent, but he'll only know how much seed remains when a header, the harvesting machine, gets into the crop.
  7. Foott described hail about half the size of a golf ball at his farm. He said the front widened and intensified eastward, where he believed larger hail fell. His description points to changing conditions as the storm moved across farming country.
  8. The canola had been the best Foott had grown. Afterwards, he said, “It looks majority gone; it just looks white.” His crop is insured, but he would rather have harvested it. He says conservative estimates of expected yields can leave insurance cover below what an exceptional crop might earn.
  9. Insurance assessments will take time. Foott's concern is that a policy based on cautious yield expectations can leave a grower short after an unusually promising season. Growers without crop insurance can't recover their losses through that cover.
  10. Foott still intends to harvest the damaged paddocks, even if the machine collects little seed. He needs to clear the crop residue so he can sow through the land next year. At Lascelles, Travis Horman faces a different starting point. He was preparing to begin harvest within days.
  11. Horman estimates hail shredded up to 70 per cent of his lupins. His barley was riper than his wheat, and he says many barley heads were knocked off. Flattened crops are also making the remaining harvest harder to collect.
  12. Horman says some neighbours' lupins suffered what he called 100 per cent damage, leaving stalks with pods on the ground. Before the storm, he'd expected the biggest season he'd seen. He said his 85-year-old father had never seen anything like its promise either.
  13. Gauges around Horman's farm recorded uneven rainfall of up to 40 millimetres. Alongside preparing his headers, he's been digging drains beside flooded roads and gateways. Water is blocking access he needs, and the storm has postponed his intended harvest start.
  14. Horman may have to store grain in bags in some paddocks if trucks can't get in. What these farmers can salvage depends on reaching the crop and finding how much grain remains. Harvesting and insurance assessments will determine their losses. There's no completion date for those assessments or final regional loss total.

Fuentes13

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